No siempre estamos preparados para recibir visitas en nuestra vida que vienen a quedarse, que sin ser invitadas se hacen un hueco en tu propia vida, en tu cuerpo, en tu alma. Nos sentimos invadidos, y comenzamos a valorar todo aquello a lo que debemos renunciar, por este hecho imprevisto. Imprevisto, solo por el hecho de llegar demasiado pronto, fuera de nuestros planes. La oportunidad soñada, pero en las manos equivocadas, en el momento mas inoportuno.
Quizas es necesario traicionarnos a nosotros mismos, escapar con la excusa de que no es el momento, que no estamos preparados, para no llenarnos de lo negativo que tiene la renuncia obligada a pesar de estar toda la vida esperando eso mismo.
Uno elige, y despues asume consecuencias bañadas en remordimientos, rememorando cada una de las acciones para intentar dar con la clave que en un momento determinado nos hubiera llevado a otra decision, con la esperanza de no encontrarla, con la esperanza de que una vez mas, su mente no ha conseguido pruebas, pero que inevitablemente, seguira investigando, porque seguimos siendo culpables de algo.
Hasta que un dia, encontramos un camino alternativo, llega ese momento, llega esa luz que nos ayuda a asumir ese camino, que ya si anhelamos seguir, por considerar que en estos momentos ya paso el desencuentro, y podemos disfrutar con plenitud de aquello a lo que renunciamos, preguntandonos porque no fuimos capaces de hacerlo antes.
Magnífica como siempre. Este post me recuerda una canción que me encanta y comparto contigo.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=dkWqAbtZQH4&feature=related
A veces abrimos nuestro corazón y nos acuchillan. A veces volvemos a confiar y nos acuchillan una vez mas. Y aun con todo eso, ya no se si por bondad o estupidez seguimos confiando. Y nos acuchillan. Solo espero que la vida me haga ver la luz que hablas en tu escrito. Solo espero ver aunque sea un pequeño resplandor qu eme ayude a salir de la oscuridad en la que me encuentro.
ResponderEliminarBesos
iara